El deportista olímpico Braian Toledo estudiará una carrera universitaria, gracias a una articulación entre la Federación del Deporte Universitario Argentino y la Universidad Siglo 21.

Hay un hombre que no sabe de límites. Un muchacho que no tiene techo. No por las medallas de oro obtenidas en el Campeonato Iberoamericano de Atletismo y en los Juegos Olímpicos de la Juventud ni por la de plata lograda en el Mundial Junior de Barcelona, tampoco por el histórico 10º puesto en los últimos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Braian Toledo no tiene techo porque siempre va por más, porque nada le resulta imposible.

“El infinito es no ponerte límites –dijo Braian al periodista Martín Estévez, en una entrevista para “El Gráfico”-. Yo puedo soñar con lanzar 90 metros, pero no me tengo que limitar a eso. Tengo que apuntar al infinito. El infinito es hasta donde llegue, sean 88 o 95. El infinito es donde cada uno puede llegar. Recién cuando termine mi carrera voy a poder decir ‘el infinito era eso’. El infinito será todo lo que pude hacer, el infinito es haber dado lo máximo de mí”.

Mientras organiza su viaje a Finlandia para prepararse de la mejor manera para el Mundial de Atletismo de Londres y comenzar a trabajar pensando en los JJOO Tokio 2020, Braian Toledo comenzará a estudiar la Tecnicatura Universitaria en Marketing y Publicidad Digital. Lo hará en la modalidad a distancia, desde la fría península escandinava, gracias a una articulación entre la Universidad Siglo 21 y la Federación del Deporte Universitario Argentino.

Braian, más que nadie, sabe de esfuerzos.  “Mientras estaba en la escuela les completaba las carpetas de dibujo a sus compañeros. Ellos me pagaban 25 centavos. Me pasaba toda la noche haciendo dibujos, y con eso compraba un kilo de pan” cuenta Braian a Estévez. No le quedaba otra, fue la forma que encontró de ayudar a su madre, que crió sola a él y sus hermanos. “Un día mi mamá me retó, porque yo tenía que ir a dormir. Entonces esperaba a que se durmiera, me levantaba a la madrugada y recién ahí empezaba. Algo tenía que hacer para que comiéramos. Son cosas que no están bien, pero algunas veces pasé por una quinta que había cerca y agarré un choclo o un repollo, y comíamos eso. La empecé a acompañar al trueque: ella hacía tarta de acelga y la cambiábamos por leche o por harina. Mi mamá cocinaba un guiso mundial con dos cosas, con lo que tuviera. La ayudaba a lavar la ropa, porque no teníamos agua, no había caños. Teníamos que caminar dos cuadras hasta un lugar donde había una canilla. Yo llenaba tachos de 20 litros, los llevaba y ella lavaba a mano, incluso en los días de mucho frío. Y yo lavaba los platos.”

Toledo es, sin dudas, la gran promesa del Atletismo Nacional; el atleta con mejor presente y con mayor proyección. La decisión que acaba de tomar, de apostar a complementar su carrera deportiva con la formación académica no sólo le hace bien a él y a su futuro con un horizonte repleto de oportunidades: le hace bien al deporte. Sin dudas serán muchos los atletas que decidan apostar a este esfuerzo de hacer la “doble carrera” (como denominaron al proyecto desde la Federación del Deporte Universitario Argentina, institución que está promoviendo esta idea de que los deportistas accedan al estudio de nivel superior).

“Cuando vamos a participar en los sudamericanos, panamericanos, mundiales y juegos olímpicos universitarios, nos encontramos con que el resto de las delegaciones están integradas por los mejores atletas de cada país. Eso es porque los mejores, además de entrenar al máximo, estudian todos. Es parte de su filosofía de vida. Desde FeDUA queremos promover eso, que los deportistas puedan complementar su carrera accediendo a una educación de calidad que les brinde herramientas para su futuro” cuenta el presidente de la Federación del Deporte Universitario Argentino, Emiliano Ojea. Y agregó: “Para nosotros Braian es un ejemplo como atleta y como persona, y la intención es que esta sabia decisión que tomó contagie a muchos otros a lo largo y ancho del país”.

Problemas con el estudio nunca tuvo; mientras ayudaba a la madre durante su adolescencia, nunca descuidó la escuela. De hecho, fue abanderado hasta los últimos dos años, cuando empezó con los viajes. “Hace tiempo tenía ganas de estudiar alguna carrera, pero se me hacía complicado por los tiempos y el ritmo de vida que llevo. Además estoy bancando los estudios de mis hermanos menores, y se me hacía imposible afrontar otro compromiso. Estoy muy agradecido a la FeDUA y la Universidad Siglo 21 por la oportunidad que me dieron de cumplir este sueño de acceder a la universidad” cuenta Braian.

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