La delegación argentina compuesta por veinticuatro deportistas universitarios regresó de Kazán, Rusia, luego de haber participado de las Olimpíadas Universitarias, entre el 6 y el 17 de julio del 2013.

Esta participación significa un hecho histórico: no sólo por las dos medallas obtenidas (una de plata y otra de bronce, ambas en la disciplina Sambo) sino porque marcan un hito, un cambio paradigmático en el deporte nacional. Es que la decisión política de conformar la Federación del Deporte Universitario Argentino (FeDUA) y el apoyo fundamental brindado por el Ministerio de Educación de la Nación, a través de la Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias, transformaron al deporte universitario en una política de estado en nuestro país.

En la 27º edición de las Universiadas, los estudiantes-atletas universitarios que representaron a la Federación del Deporte Universitario Argentino compartieron estos doce días de competencia con más de 13.500 colegas de 163 países.

La Universiada es un festival deportivo y cultural internacional que se celebra cada dos años en una ciudad diferente. Es  el segundo evento más importante a nivel deportivo, después de los Juegos Olímpicos. 

Los Juegos Olímpicos Universitarios se realizan los años impares, sin embargo, también son organizados mundiales por deporte, torneos panamericanos y sudamericanos, estos últimos en los años pares. La FISU (Federación Internacional del Deporte Universitario) organiza y promueve ámbitos de formación y capacitación,  tales como convenciones y seminarios que reúnen a las universidades a discutir de materia deportiva. 

Este viaje representó el primer gran desafío para esta joven federación que busca  profundizar la democratización del deporte universitario argentino y reúne estudiantes de universidades dispersas a lo largo y a lo ancho del país, generando la oportunidad de que los y las estudiantes se puedan encontrar con sus pares del resto del mundo para la más sana de las contiendas: la práctica deportiva.

La bandera argentina flameó en las alturas gracias a la actuación de nuestros deportistas. Samantha Da Cuna Kessler, de 24 años y estudiante de Artes Audiovisuales en el IUNA, fue quien obtuvo la presea de plata al enfrentarse a una estudiante rusa ante unos 4000 espectadores; mientras que Alejandro Clara, de 22 años, oriundo de Capital Federal y estudiante de Comercio Exterior del Instituto Privado Cámara de Comercio Argentino, obtuvo la Medalla de Bronce en Sambo, en la categoría hasta 74 kilos.

“Estoy orgulloso de dar una medalla a nuestro país y que sepan que vinimos para quedarnos en las Universiadas”, declaró Clara, quien dio el puntapié inicial para que Argentina ingresara al medallero olímpico y motivó así a Kessler a luchar por aumentar ese número.

“Estaba inspirada por el triunfo de Alejandro. Estoy muy contenta por la medalla, aunque fue un regalo extra, porque el verdadero premio fue representar a mi país y ver la celeste y blanca en lo más alto”, expresó la deportista.

La experiencia –inolvidable para estos jóvenes- ya había comenzado de manera positiva desde la previa. Es que días antes de partir para Kazán, estos 24 atletas que hicieron historia fueron homenajeados y despedidos por el Ministro de Educación, Prof. Alberto Sileoni, la Subsecretaria de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias, Lic. Laura Alonso, rectores de las Universidades Nacionales y prestigiosos deportistas argentinos que agasajaron y dieron fuerza a nuestros atletas como los medallistas en ciclismo, Juan Curuchet y Walter Pérez; el ex voleibolista y medallista olímpico,  Waldo Kantor; el regatista y medalla olímpica Javier Conte; el gimnasta Federico Molinari; el atleta Brian Toledo; el mejor jugador de Beach-Voley Argentino, Mariano Baracetti; la boxeadora Érica Farías; el tenista Martín Vassallo Argüello y el capitán de la selección de Básquet Campeona Mundial en 1950, Ricardo González. Parece que el apoyo y la contención recibida por los deportistas, dio sus frutos.